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Actriz

La prisa por publicar

 

Por Nathacha de los Santos

Directora Teatral, Actriz, Escritora y Asistente Legal

“El oficio del escritor no tiene tiempo límite”.

“Caramba, ¡mira! Otra presentación de libro. Contra, qué chévere, en Puerto Rico la escena literaria se mueve bien. Pero, un momento: ¿esta persona es la misma que publicó un libro hace un mes? ¿Y este es otro? ¿Ya, tan rápido? ¿Qué? ¿Van cinco libros este año? Oh, si es el Fulano que acribillaron en el periódico hace dos semanas. Bah, yo no voy a ir a la presentación”.

Las expresiones anteriores son algo exageradas —no tan lejos de la realidad— para demostrar que en Puerto Rico, como en otros países, hay escritores que tienen una prisa incesante por publicar. Por un lado, es excelente mantener la vena artística y las musas despiertas; por otro, ante tanta prisa, nos corremos el riesgo de que nuestro escrito nazca bajo poca o ninguna revisión, con errores, inentendible, confuso, y por ende, sea un fracaso literario.

Es lamentable que la mayoría de dichas publicaciones nazcan y mueran en Puerto Rico, o peor: nazcan y mueran en el pueblo de origen, o lo que es aún peor: nazcan y mueran en la librería donde la presentaron; o lo más terrible: algún crítico literario termine de aniquilarla en los medios de comunicación y de una vez también fusile la reputación del escritor. Lo que sería un problema para nosotros los escritores —en especial los nuevos— pues, si de entrada recibimos críticas negativas, nos será más difícil ser reconocidos como buenos escritores. Claro, podríamos inferir: “es que no entendieron mi obra”. Seamos realistas. Para que eso suceda y      —absolutamente— nadie la comprenda debe de haber un problema: significa que no supimos transmitir bien la idea. Por esto, es bien recomendado tener colegas de confianza que puedan revisar los textos, antes de que los sometamos finales ya sea para un editorial, certamen, revista, etc.

Si la prisa por publicar se debe al asunto económico, permítame desengañarlo, querido colega escritor: no nos haremos ricos ni famosos por la cantidad de libros publicados. Lo que realmente importa es la carne que tiene ese libro, su contenido. Hay escritores que mueren sin ser reconocidos. Otros reciben reconocimientos después de la muerte. Hay colegas talentosos y suertudos, que ante su primer parto literario saltan a la fama. Éxito total. Algunos, que han tenido  esa misma suerte, se apasionan, hablan con su publicista y nerviosos escriben una novela en dos horas, la publican y… Fracaso total. “¡Otra!” De nuevo, fracaso. Se dan cuenta que la prisa no les ayudó, entonces se esmeran por ser más precisos, precavidos, pero tienen que esforzarse el doble, o el triple, porque los lectores temen ser decepcionados (nuevamente) y ya han dejado de ser seguidores.

Obviamente, todo artista desea recibir reconocimientos por su obra. Todo escritor anhela poder vivir de sus letras. No quiero decir que demoremos diez años para escribir una novela, un libro de cuentos, o un poemario de cien páginas, pero tampoco podemos escribir un libro de cien páginas en dos horas. El oficio del escritor no tiene tiempo límite. No puede tenerlo. La prisa es su peor enemigo.

Nathacha de los Santos

Actualmente estudia en el programa de Maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón. Es escritora y directora del musical navideño: El sapo feo más bello, presentado en el teatro Raúl Juliá, del Museo de Arte de Puerto Rico (2011) y del musical infantil: ¿Dónde están los ratones? a beneficio de la campaña de Fondos Unidos (“Live United”). Fue semifinalista del Certamen de Cuento Corto Oral en el 2010 y 2009. Escritora, directora y actriz del musical infantil: ¡Quiero calabazas! auspiciado por McConnell Valdés y directora de la obra teatral Pareja Abierta, adaptación de Amor con dolor se paga de Darío Fo. Fue actriz del programa infantil de WIPR Canal 6 “La casa de María Chuzema”. Colaboradora del portal cultural Desde las palabras.

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